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Carta abierta a Ricardo Lagos

A propósito de las declaraciones del ex Presidente Ricardo Lagos respecto de los “beneficios” de la legalización de algunas drogas, Patricio Labatut, gerente general de Global Partners le respondió al ex mandatario, por medio de una carta abierta, explicándole sobre los principales inconvenientes de una medida de esta naturaleza y los problemas que han aquejado a los países, naciones o Estados que han suscrito políticas que buscan la despenalización de drogas como la marihuana.

En esta misiva, Labatut explica que, por ejemplo, en Colorado (EEUU) tras la aprobación del uso médico de la marihuana en 2009 se descubrió que en el 6,92% de las muertes en la industria del transporte dio positivo a marihuana en testeos de drogas. Hoy, cinco años después, el porcentaje aumentó en más del doble, alcanzando un 16.53%.

Para Labatut, se hace necesario tomar medidas que protejan los entornos corporativos y laborales una vez que se aprueban este tipo de iniciativas a nivel nacional. ¿Qué pasaría con la salud, la seguridad y el desempeño laboral de nuestros trabajadores?, se pregunta el gerente general de Global Partners en esta carta abierta.

Foto: Agencia Uno

Estimado ex Presidente Lagos:

Se agradece que figuras de su altura estén por debatir un tema que habitualmente se esconde debajo de la alfombra por lo impopular y el poco consenso de las posturas. En este contexto, me gustaría que explicara al país su propuesta in extenso.

Para muchos la prohibición es sinónimo de atracción, pero convengamos que si fuera por eso, hay muchas conductas individuales que debiésemos dejar de prohibir para que no fueran “tentadoras”. El problema con el que lidian los países que han legalizado el consumo medicinal o recreacional de la marihuana –como lo hizo recientemente Estados Unidos- es cómo regularlo y fiscalizarlo para que una libertad individual no afecte la seguridad y salud de los demás. La pregunta de fondo es: ¿Chile está preparado para supervisar una regulación como ésta si ni siquiera somos capaces de fiscalizar el uso de drogas en los conductores (lo que está normado por la Ley del Tránsito), el lucro en la educación y el financiamiento de campañas políticas?

El concepto de despenalizar las drogas es perfectamente atendible, pero es distinto a legalizarla. Es claro el fracaso de nuestras sociedades en la criminalización de las drogas –es decir, penas aflictivas para quien las consume o produce-, pero es distinto a consensuar que nadie reciba una sanción por producirlas o comercializarlas.

 Desconozco las cifras que usted maneja de Portugal respecto de la disminución del consumo. Sin embargo, los números de EE.UU., donde hay cinco Estados que legalizaron la marihuana recreacional (Oregon, Washington D.C., Alaska, Colorado y Washington), son muy distintos a los que usted sugiere. En Colorado se aprobó el uso médico de la marihuana el 2009 y, ese mismo año, el 6,92% de las muertes en la industria del transporte dio positivo a marihuana en testeos de drogas. Hoy, cinco años después, el porcentaje aumentó en más del doble, alcanzando un 16.53%.

El consumo de los jóvenes entre 12 y 17 años, en tanto –sin ser el target de la marihuana medicinal– subió un 1% a nivel nacional el 2009; pero en Colorado la cifra fue tres veces mayor (3%). Y las mismas proporciones se replicaron entre los mayores de 18 años. Estas cifras sugieren que el  “uso médico” de la marihuana aumenta inevitablemente el uso recreacional, aún cuando éste se legalizó recién el 2013 y empezó a regir el 2014 en Colorado.

¿Qué pasará con la salud, la seguridad y el desempeño laboral de nuestros trabajadores? Las empresas en Colorado, como en la mayoría de los estados norteamericanos, se rigen bajo una regulación que las ampara en cuanto a no tolerar ningún tipo de consumo de drogas en el lugar de trabajo, ni empleados laborando bajo sus efectos. ¿Cómo se pretende resguardar eso en nuestro país?

Yo soy joven aún, y me declaro progresista como usted. Pero eso no significa que quiera ver a mi país convertido en un “conejillo de indias” para aprender de los impactos de la legalización de las drogas. En este tipo de políticas públicas, no podemos correr el riesgo de hacer un “piloto”.