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CHOFER DE TRAGEDIA EN MENDOZA: “CONSUMÍ COCAÍNA CUATRO DÍAS ANTES DEL VIAJE, PERO DE AHÍ NUNCA MÁS”

 

Ser conductor es un trabajo físico y mental agotador, donde prima estar con todos los sentidos alerta, y tomar todos los resguardos para evitar accidentes como el ocurrido en Mendoza. De acuerdo a los primeros peritajes efectuados por la fiscalía en Argentina, no solo fue la imprudencia del conductor del bus, la que ocasionó el accidente que provocó la muerte de tres menores de edad, sino que también el conducir bajo los efectos de la marihuana y cocaína.

Pero el problema no solo radica en el consumo recreacional de drogas que afectan en el trabajo, sino que también en la necesidad de que las empresas procuren prevenir y fiscalizar el consumo de drogas y alcohol de sus trabajadores.

Está comprobado que el estrés laboral, es uno de los problemas mentales más frecuentes y que mejor explican el consumo de alcohol y drogas. De hecho, se estima que un gran porcentaje de las licencias por estrés laboral encubren algún tipo de abuso o adicción al alcohol y/o las drogas en Chile.

Además la fiscalización del consumo de drogas asociado al manejo es el gran olvidado de la Ley Emilia, que aunque lo regula, imponiendo penas similares a las del manejo en estado de ebriedad, no se está fiscalizando por Carabineros. ¿Cómo entonces vamos a saber si un profesional está en condiciones de desempeñar su trabajo? Y lo más importante, ¿cómo vamos a evitar accidentes por este motivo?

La experiencia nos muestra cómo algunos países van trabajando en este tema. Brasil, por ejemplo, se convirtió en el primer país latinoamericano en tener una ley similar a la del Departamento de Transporte de EE.UU. más conocido como el DOT, que exige a los conductores profesionales un examen toxicológico en pelo, para detectar, hasta 90 días después del consumo, la presencia de alcohol y drogas antes de otorgar o renovar una licencia. ¿Qué se necesita para transformar esto en un estándar internacional?

Actualmente en Chile, el único requisito que se le pide a un conductor profesional para obtener una licencia profesional Clase A (A1-A5) es presentar una declaración jurada donde exprese que “no es consumidor de drogas, estupefacientes o sustancias sicotrópicas prohibidas”. El mismo requisito que tiene cualquier persona que quiere manejar su automóvil y obtiene o renueva su Licencia Clase B.

El sector transporte en Chile es uno de los que más alto porcentaje de positivos por drogas en nuestro estudio “¿Su empresa da positivo?”, que anualmente realizamos en Global Partners a más de 6.500 trabajadores. Es importante ver cómo nos hacemos cargo, como país, de una realidad que es latente y que necesita ser revisada.