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Marihuana Medicinal en Chile

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Por Patricio Labatut, Drug Free Workplace

Las certezas sobre la marihuana no son muchas y, por lo mismo, se trata de una sustancia que está constantemente bajo el escrutinio de la ciencia. Los efectos benéficos que tendría para un consumo medicinal paliativo, podrían esconder o disminuir los daños potenciales de su uso y abuso.

Mucho se habla de los efectos “sanadores” de la cannabis, pero vamos a los hechos científicos. Es cierto que el cannabidiol, o CBD, uno de los cientos de químicos en la marihuana, no es tóxico y no hace que la gente “se vuele”. Si se lograse extraer y se amplificasen sus beneficios medicinales, no tenemos dudas de que podría llegarse a una nueva y muy efectiva medicina. Por desgracia, este desafío científico aún está muy lejos. Los efectos del CBD en el cuerpo aún no se conocen ni entienden bien.

Lo que es una realidad es que gran parte de los chilenos y chilenas que se encuentran afectados por una enfermedad y consumen marihuana, lo hacen de la forma “tradicional”, es decir, con sus positivos y negativos efectos.

Probablemente pocas de estas personas, por no decir ninguna, avisa a su empleador de su peculiar tratamiento, por lo que siguen acudiendo a sus trabajos como si nada pasase. Pero pasa. La marihuana afecta al sistema nervioso central y nuestras reacciones no son las mismas cuando nos desempeñamos bajo sus efectos.

Legalizar la “marihuana medicinal” en el Estado de Colorado en 2006, por ejemplo, ha elevado el consumo de la población, especialmente de los jóvenes, en más de un 30% promedio anual sobre la media del consumo país, según datos de la Substance Abuse and Mental Health Services Administration, y ha elevado las muertes que dan positivo a marihuana relacionadas con tránsito en más del doble en los últimos años, de acuerdo a la National Highway Transportation Safety Administration. Aún cuando quedan años para que los países que han legalizado el consumo puedan encontrar los pros y contras de esta medida, lo que sí ya está claro es que un “fácil acceso” dispara el consumo, causando más accidentes de tránsito, laborales y mayores costos en salud pública asociados al consumo de marihuana.

Es un hecho comprobado en todos los estados y países que han despenalizado la marihuana medicinal y/o recreacional: existen falencias en la fiscalización y en el resguardo de la ciudadanía, ante una legislación que entrega muchas libertades.

Sin duda, la marihuana medicinal ha sido el camino a la despenalización de la marihuana recreacional en muchos países, dada la importancia que tiene para algunos pacientes como medicina paliativa del dolor. Por todo lo anterior, como país debiéramos poder establecer un debate con altura de miras, donde se hable, no sólo de las virtudes de una marihuana medicinal que aún está en pleno desarrollo investigativo, sino que, además, de una regulación y fiscalización estricta de los derechos y responsabilidades que ésta impone.