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Newsletter: Transporte seguro

La semana pasada la Confenatach (Confederación Nacional de Taxistas de Chile) organizó una marcha, con el objetivo de que el Ministerio de Transportes realice mayor fiscalización sobre las aplicaciones y tecnologías que se van abriendo paso en la industria del transporte. El debate se centró en la ilegalidad y la competencia desleal, dejando de lado un aspecto tan importante como la seguridad que este rubro debe otorgar a los usuarios.

Aspecto que aún es más preocupante, ya que según las cifras entregadas por el estudio de Global Partners, el 11,94% de los trabajadores del rubro del transporte dieron positivo a un examen de alcohol y/o drogas, siendo el segundo sector con los índices más altos en Chile. Cifra que podría aumentar si es que estos estudios se amplían hacia los taxis o radiotaxis e incluso transporte escolar, demostrando la relevancia que existe por realizar fiscalizaciones a los conductores con licencia profesional a lo largo de todo el país.

En Brasil, las autoridades implementaron el pasado 2 de marzo una nueva ley que obliga el testeo de drogas y alcohol en conductores profesionales, sometiendo a todos los conductores a exámenes preventivos, con la finalidad de regular la entrega y renovación de este tipo de documentación. Sin duda, el primer paso para mejorar la seguridad y calidad en el transporte de dicho país.

En Chile la tarea aún está pendiente, sobre todo pensando en que al tratarse de un mercado “súper regulado”, debiese existir un marco legal que no sólo vele por el tipo de servicio entregado, sino también por la seguridad de los usuarios, quienes día a día pagan por la entrega de un servicio que les garantice confianza y seguridad al momento de efectuar traslados.

El desafío actual recae en autoridades y organizaciones, quienes deben ser capaces de evolucionar y adaptarse a nuevas tecnologías, innovaciones y normativas que contribuyan al bienestar de los trabajadores y a la seguridad de quienes hagan uso de los servicios que éstos ofrecen.