Consumo de drogas en el transporte chileno: la salida de la ruta

Un trabajo físico y mental cansador, con muchas horas de soledad al volante, calor, presiones y la necesidad de estar con todos los sentidos alerta, además del perverso incentivo de las horas extra. Todo esto y más, son parte de las condiciones que enfrentan los conductores profesionales en nuestro país.

¿Alguno de ustedes se ha preguntado como ellos manejan estas exigencias? Un grupo no menor de ellos se ha visto en la necesidad de consumir estupefacientes en busca de mantener o mejorar su rendimiento.

La dificultad y la exigencia de la labor que nuestros camioneros, micreros y demás transportistas realizan es alta, pero estamos conscientes de los riesgos de manejar bajo los efectos de este tipo de sustancias? Esta realidad pareciera no preocupar de sobremanera a las autoridades, pero es importante que sea analizada desde diversos ángulos.

Foto: EMOL

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El primero: la labor de los empleadores de esos conductores. Está comprobado que el estrés laboral, generado por todas las causas mencionadas anteriormente, es uno de los problemas mentales más frecuentes y que mejor explican el consumo laboral de alcohol y drogas. De hecho, se estima que un gran porcentaje de las licencias por estrés laboral encubren algún tipo de abuso o adicción al alcohol y/o las drogas en Chile. Entonces, sabiendo esto, ¿no deberían los empresarios cuidar más a sus conductores?

El otro ángulo se refiere a la fiscalización del consumo de drogas asociado al manejo. Este tema es el gran olvidado de la Ley Emilia, que aunque lo regula, imponiendo penas similares a las del manejo en estado de ebriedad, no se está fiscalizando. ¿Cómo entonces vamos a saber si un profesional está en condiciones de desempeñar su trabajo? Y lo más importante, ¿cómo vamos a evitar accidentes por este motivo?

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La experiencia nos muestra cómo algunos países van trabajando en este tema. Brasil, por ejemplo, se acaba de convertir en el primer país latinoamericano en tener una ley similar a la del Departamento de Transporte de EE.UU. más conocido como el DOT, que exige a los conductores profesionales un examen toxicológico en pelo, para detectar, hasta 90 días después del consumo, la presencia de alcohol y drogas antes de otorgar o renovar una licencia. ¿Qué se necesita para transformar esto en un estándar internacional?

El sector transporte en Chile es uno de los que más alto porcentaje de positivos por drogas obtiene (13,4%) en nuestro estudio “¿Su empresa da positivo?”, que anualmente realizamos en Global Partners a más de 5.000 trabajadores. Es importante ver cómo nos hacemos cargo, como país, de una realidad que es latente y que necesita ser revisada.

La sociedad, el Gobierno y las instituciones deben concientizarse sobre este tema y el peligro que supone el manejo bajo los efectos de alcohol o drogas, especialmente para los profesionales del transporte. Sigamos el camino de Brasil y no nos salgamos de la ruta.

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