Ley de Autocultivo: ¿Orgullosos de ser los primeros?

La Florida. Miércoles 8 de abril, 2015. Primera cosecha de marihuana con fines medicinales de Latinoamérica. Un importante paso hacia la despenalización pero, ¿debemos sentir orgullo de ser los primeros? ¿De qué sirve marcar el primer gol si perdemos el partido?

Foto: http://buenosdiascuracavi.cl/

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Dos días antes de la cosecha, en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, se aprobaba el proyecto de Ley de Autocultivo. Ojo, que este sigue siendo ilegal, pero está bastante más cerca, al igual que la reforma de la Ley de Drogas, o Ley 20.000.

Según el Diputado Alberto Robles, “el fin de este proyecto es que aquellos que utilizan la cannabis para su consumo, dejen de ser criminales y se persiga al criminal“.

El proyecto contempla en sus artículos la posesión de 10 gramos en lugares públicos y 500 gramos en el domicilio. En cuanto a las plantas, se pretende aprobar el hecho de tener 6 en exterior o 1m2 indoor por persona.

En cuanto a la marihuana medicinal, se estipula que los adultos no necesitarían prescripción médica, a diferencia de los menores de 18 años, quienes además requerirán de una autorización del tutor legal.

Todo apunta a que este año podríamos tener novedades respecto a un cambio a la ley 20.000, en concordancia con la promesa de campaña de la Presidenta Bachelet.

Foto: http://yucatan.com.mx

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Más allá de los juicios de valor o económicos al respecto, hay una realidad que es fácilmente comprobable para cualquier chileno: nuestro sistema legal y de fiscalización (en su conjunto) no está preparado para soportar una posible legalización del autocultivo de marihuana y su expendio para uso medicinal no regulado.

Es necesario crear normativas que permitan salvaguardar la seguridad de la ciudadanía en su conjunto y que hoy en día no existen.

Un ejemplo claro de esta situación es que, en casi siete meses de vigencia de la Ley Emilia, la fiscalización por consumo de drogas (no alcohol) entre conductores haya sido nula. Nos preocupa, también, que la reforma al Código Laboral no contemple un “desincentivo” al consumo de alcohol y drogas, teniendo que según la ACHS el 29.4% de los accidentes laborales son causados por el consumo de drogas y/o alcohol.

¿Cómo es posible, entonces, evaluar una despenalización al cultivo si no hemos sido capaces aún de fiscalizar a nuestros conductores existiendo una ley para ello? ¿Cuántos accidentes y víctimas fatales deberemos soportar como país de aplicarse una ley como la que se está tramitando con el patrocinio de nuestros ilustrísimos parlamentarios?

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