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Tensión en la ruta – Conductores vs Ansiolíticos

Chile no tendrá narcotest en carreteras hasta 2017; eso al menos acaba de anunciar el Director de Senda, Mariano Montenegro, en una reciente entrevista. ¿Cuál es la situación de nuestro país en cuanto a drogas y transporte profesional? ¿Podemos esperar dos años sin hacer nada al respecto?.

El estrés es un factor de riesgo en los accidentes de tránsito, y un mal muy común entre los conductores profesionales. Es un proceso psicológico que se origina en una persona a la que se le presenta una fuerte exigencia para la que no tiene una respuesta clara o adecuada.

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Las causas, para los conductores profesionales, pueden ser:

– La adaptación a los distintos horarios de trabajo, con cambios de turno que afectan al sueño, a las relaciones personales, etc.

– El trato con el público.

– Los accidentes.

– El aislamiento.

– La carga de trabajo, ya sea por exigencias del empresario o por necesidades económicas del trabajador, haciendo que éste acumule horas extra que aumentan la fatiga.

Muchas veces esa fatiga, el estrés, el cansancio, el nerviosismo y los dolores, son tratados mediante fármacos (en oportunidades no recetadas por médicos). Es aquí donde los ansiolíticos, y más concretamente las benzodiacepinas, pueden aparecer para calmar la ansiedad y el insomnio.

A pesar de ser uno de los rubros con más alto riesgo operacional, el transporte es también la segunda mayor área profesional en positivos por consumo de alcohol y drogas lícitas o ilícitas (13,4%), tan sólo por detrás del área industrial.

Las benzodiacepinas, que ayudan a descansar y conciliar el sueño tras la dura jornada laboral, son sustancias que deprimen el sistema nervioso central, afectando el equilibrio, aumentando el riesgo de caídas, empeorando la memoria, causando somnolencia y dependencia, pudiendo llegar a ser la razón de un accidente y/o ocultando una enfermedad.

Esto debiera ser una preocupación constante de nuestras autoridades, conductores profesionales y empresarios. Es necesario hacer un llamado a la responsabilidad, por parte tanto de los conductores, que deben avisar cuando no estén en condiciones de manejar, como de los empresarios, para no forzar a sus empleados a límites físicos y mentales por un interés meramente económico. Por último, nuestras autoridades deben ser capaces de fiscalizar que las compañías de transportes sean lugares “Libres de Alcohol y Drogas” como lo son en muchos países que entienden el riesgo de tener conductores  al volante en condiciones, por decir lo menos, deficientes. 2017 está demasiado lejos, y desafortunadamente nos tememos que habrá muchos que no lleguen al final de la ruta.