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Las Trampas de la Legalización

robert_dupontPor Robert DuPont 

Robert DuPont fue Director de la Política Nacional para el Control de las Drogas de la Casa Blanca (1973-1977) en virtud de los ex presidentes Richard Nixon y Gerald Ford. Además, es Presidente fundador del Instituto de Comportamiento y Salud.

Uruguay se ha convertido en el primer país del mundo en legalizar el cultivo, consumo y comercio de marihuana, reflejando la impaciencia de muchos respecto a la prolongada guerra contra las drogas. El ex Director de Política Nacional para el Control de las Drogas de la Casa Blanca Robert DuPont argumenta que la legalización de las drogas prohibidas no conducirá a su desaparición en el mercado negro.

De acuerdo con el lobby pro-droga – y con el impulso de los medios de comunicación – Uruguay lidera a nivel mundial la legalización de la marihuana.
El lobby pro-droga afirma que la prohibición es un fracaso y que todas las drogas deben ser legalizadas; la marihuana, droga ilegal más consumida en el mundo, lidera esta campaña. Esta estrategia tiene como precedente la legalización de la venta de alcohol, pero la política es simplista y presenta una terrible amenaza para la salud y la seguridad pública.

El alcohol y el tabaco son las principales causas prevenibles de enfermedad y muerte en Estados Unidos y el resto del mundo desarrollado, esto no se debe a que sean más peligrosas que las drogas que actualmente son ilegales, sino a que son producidas y distribuidas comercialmente.

Mire los números: En Estados Unidos el 52% de los jóvenes mayores de 12 años bebió alcohol en el último mes y el 27% consume tabaco, sin embargo, el 9% usó drogas ilegales y solo el 7% consumió marihuana. Esto indica que la prohibición está disuadiendo con éxito el uso de drogas ilegales.

Aunque la prohibición no está exenta de costos reales y las políticas de drogas de hoy en día se puede mejorar, nuestras equilibradas y restrictivas políticas han limitado el daño causado por el uso de drogas ilegales en los Estados Unidos y mundo.

Las promesas de la legalización de las drogas son falsas; legalizar la marihuana no detendría su producción, venta o su uso ilegal. Si esta estuviera regulada y pagara impuestos habría un montón cultivada y vendida en el mercado negro, ya que su precio en el mercado legal sería más alto. Por otra parte, la normalización de la marihuana aumentaría la demanda en los mercados legales e ilegales.

Es difícil de tomar en serio la bonanza fiscal impulsada por defensores de la legalización. Las ventas legales de marihuana tendrían dificultades para competir con las ventas en el mercado negro, que continuaría ofreciendo productos más potentes a precios bajos y libres de impuestos. En la medida que se generen ingresos tributarios de la marihuana legal, estos disminuirían en comparación a los costos sociales, en Estados Unidos, los ingresos por impuestos del alcohol y el tabaco son mucho menores que sus costos sociales. ¿Es esto un precedente atractivo? No lo creo.

Cannabis

El público ha sido manipulado para creer que este potente movimiento político es sólo sobre la marihuana, pero no lo es. Cada argumento presentado hoy en apoyo de la legalización de esta sustancia también se está haciendo – o se hará – de otras drogas ilegales.

El verdadero desafío que enfrenta el mundo hoy sobre el consumo de drogas no ha sido reconocido, menos aún debatido y tiene sus raíces no en la política, sino en la biología. Las drogas de abuso, incluyendo la marihuana, atacan el sistema de gratificación del cerebro con más intensidad que los placeres naturales como la comida y el sexo.

Las drogas son adictivas, no porque los usuarios experimenten abstinencia cuando dejan de usarlas, sino porque producen una recompensa a nivel cerebro que, una vez adicto, nunca olvida. Por eso las recaídas en el consumo de drogas son comunes incluso después de haber pasado todos los síntomas de abstinencia.

Para combatir el aumento de la demanda de drogas ilegales en el mundo, debemos forjar estrategias más eficaces para limitar su uso fuera de situaciones médicas legítimas y controladas – estrategias que sean asequibles y compatibles con las leyes y la cultura contemporánea. Esta es una tarea enorme, pero que se puede completar con la cooperación y liderazgo internacional.

El consumo de drogas se puede reducir, entre otros, implementando estrategias de prevención, facilitando el acceso a tratamientos, mejorando la calidad de estos y aprovechando el sistema de justicia penal para reducir el consumo, la reincidencia y el encarcelamiento. Legalizar las drogas, incluyendo marihuana, no es la mejor idea para reducir el número de víctimas del consumo.

En cuanto a Uruguay, el presidente José Mujica y su legislatura han producido una revolución en los medios. Es difícil imaginar que la legalización de la marihuana, como ha sido vista en la ley propuesta por Uruguay, podría resultar en la reducción del rol del país en el tránsito de la marihuana paraguaya y la cocaína boliviana. Monitorear los resultados de este cambio de política es enormemente importante. Lamentablemente, no hay duda de que la nueva ley va a fomentar el uso y venta de esta y otras drogas de abuso, tanto en Uruguay como en el mercado internacional.

Después de haber trabajado durante cuatro décadas por disminuir el consumo de drogas y sus devastadores costos en la salud pública, me cuesta entender que tantas personas, por lo demás sensatas y responsables, acepten la legalización.

Fuente: http://www.themarknews.com/2013/12/16/the-pitfalls-of-legalization/